El nido ha quedado

Un poco desolado…

Uno de los pichones

Con alas ya crecidas

Y corazón enamorado,

ha volado.

Un nido desolado

y una mirada extensa

de una silenciosa madre

que llega hasta la morada

que el hijo ha elegido

para una nueva etapa.

Que llega y lo acaricia,

que regresa y lo extraña,

que dice y le repite

“se feliz, disfruta mucho,

y si quieres regresar

ésta es tu casa”.



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